CALENDARIO
Lunes 2 De Noviembre De 2026 - Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos
CRÓNICAS:
1816 - Primer encuentro de Marcelino con Juan Bautista Audrás.
ANIVERSARIOS:
1853 - Fallece en el Hermitage el Hno. Estanislao.
1916 - Fallece a los 22 años el Hno. Pablo Boyer
1962 - Fallece a los 72 años en Luján el Hno. Idelfonso Chalencon.
1982 - Fallece a los 82 años en Luján el Hno. Enrique Fernández.
1983 - Fallece a los 76 años en Buenos Aires el Hno. Godofredo Gassmann
2005 - Fallece a los 91 años en Pilar el Hno. Tiburcio Jesús Casal
2016 - Fallece a los 75 años en Pilar el Hno. Julio Faltraco.
ORACIÓN DE LA MAÑANA
SALVE (BR. MICHAEL HERRY, FMS)
Salve Regina,
Mater misericordiae:
Vita dulcedo, et spes nostra, salve.
Ad te clamamus,
exsules filii Hevae.
Ad te suspiramus, gementes et flentes,
in hac lacrimarum valle.
Eia ergo, Advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos, ad nos converte.
Et Jesum benedictum fructum ventris tui
nobis post hoc exsilium ostende.
O clemens, o pia, o dulcis Virgo María.
Permítenos alabarte, Virgen sagrada.
Danos fortaleza contra tus enemigos.
Bendito sea Dios en sus santos.
Amén.
Oración:
Oh Dios omnipotente y eterno,
que por obra del Espíritu Santo
preparaste el alma y el cuerpo de la gloriosa Virgen y Madre María
para que mereciese ser digna morada de tu Hijo,
haz que los que nos alegramos con su memoria, nos veamos libres,
por su piadosa intercesión de los males que nos amenazan y de la muerte eterna.
Por el mismo Cristo, nuestro Señor.
Amén.
-
Corazón Sagrado de Jesús,
ten piedad de nosotros. -
Corazón inmaculado de María,
ruega por nosotros. -
Glorioso San José,
ruega por nosotros. -
San Miguel y santos ángeles,
rueguen por nosotros. -
Todos los santos y santas,
intercedan por nosotros. -
San Marcelino Champagnat,
ruega por nosotros. -
Beatos Hermanos Lycarion, Henri, Bernardo,
Laurentino, Crisanto y compañeros mártires,
rueguen por nosotros. -
Venerables Hermanos Francisco y Alfano,
rueguen por nosotros. -
Por la misericordia de Dios, las almas de los fieles difuntos descansen en paz.
Amén.
OFRECIMIENTO A LA TRINIDAD
Padre Santo, te ofrecemos nuestros trabajos, alegrías y sufrimientos del día de hoy
con los de todos nuestros hermanos.
Señor Jesús, en el silencio de este día que empieza,
venimos a pedirte humildemente, y con gran confianza,
tu paz, tu sabiduría y tu fortaleza.
Que no olvidemos, Señor,
que tienes nuestras manos para trabajar con bondad
y que somos tus apóstoles para anunciar el Reino a los hombres de hoy.
Por el Espíritu Santo, queremos ser hoy testigos de tu amor.
Con María nuestra Buena Madre y Primera Superiora,
queremos ser luz del mundo para que todos los hombres
te experimenten como el Dios Bueno, Santo y Misericordioso,
Trino y uno, en infinita comunión de Amor.
Amen.
LAUDES
Señor, abre mis labios.
Y mi boca proclamará tu alabanza.
Himno
SALEN DE LA CIUDAD ENLARGA HILERA
Salen de la ciudad en larga hilera
los amigos del hombre, entristecidos,
llevan al joven muerto en la litera,
su madre lo acompaña entre gemidos.
Lazos de muerte a todos nos alcanzan,
las redes del abismo nos envuelven,
pueblos enteros lentamente avanzan,
y todos los que van ya nunca vuelven.
Alza tu voz, Jesús resucitado;
detente, caravana de la muerte,
mira al Señor Jesús, Él ha pagado
el precio del rescate de tu suerte.
Llora, Raquel, de gozo y alegría,
tus hijos vivirán eternamente.
Danos, Señor, llegar a tu gran día,
que de ansia de vivir el alma muere. Amén.
SALMO 50
Ant.: Se alegrarán en el Señor los huesos quebrantados.
¡Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado!
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
SALMO 145 (ATHENAS)
¡Alaba al Señor, alma mía!
El Señor hace justicia a los oprimidos
y da pan a los hambrientos.
El Señor libera a los cautivos.
El Señor abre los ojos de los ciegos
y endereza a los que están encorvados.
El Señor ama a los justos.
El Señor protege a los extranjeros.
sustenta al huérfano y a la viuda
y entorpece el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
reina tu Dios, Sión,
a lo largo de las generaciones.
LECTURA:
Evangelio según San Mateo (25,31-46).
Jesús dijo a sus discípulos:
"Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,
y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,
porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron;
desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'.
Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'.
Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.
Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles,
porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;
estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'.
Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'.
Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'.
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".
BENEDICTUS (LU)
Ant.: Bendito sea el Señor, Dios nuestro.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo,
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
INTERCESIÓN
Oremos a Dios Padre todopoderoso, que ha resucitado a Jesucristo de entre los muertos y vivificará también nuestros cuerpos mortales, y digámosle: Señor, danos la vida en Cristo.
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Padre santo, ya que por el bautismo hemos sido sepultados con Cristo en la muerte y con él hemos resucitado,
haz que de tal forma andemos en vida nueva, que aún después de nuestra muerte vivamos siempre con Cristo -
Padre providente, que nos has dado el pan vivo bajado del cielo, para que lo comamos santamente,
haz que al comerlo tengamos vida eterna y resucitemos en el último día -
Oh Señor, que enviaste un ángel para que confortara a tu Hijo en la agonía de Getsemaní,
dígnate consolarnos en nuestro tránsito con la dulzura de tu esperanza -
Tú que libraste a los tres jóvenes del fuego ardiente,
libra también las almas de los difuntos del castigo que sufren por sus pecados -
Dios y Señor de vivos y de muertos, que resucitaste a Cristo del sepulcro,
resucita también a los difuntos, y a nosotros danos un lugar junto a ellos en tu gloria
Llenos de alegría por nuestra condición de hijos de Dios, digamos confiadamente: Padre nuestro...
ORACIÓN
Escucha, Señor, nuestras suplicas, para que, al confesar la resurrección de Jesucristo, tu Hijo, se afiance también nuestra esperanza de que todos tus hijos resucitarán. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.